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22-06-2005



Cómo prevenir las dolorosas hernias discales

LA NACIÓN (ARGENTINA) www.lanacion.com.ar

Nadie está exento de sufrir esta clase de lesiones, que en promedio afectan al 20 por ciento de la población adulta. Por fortuna cada vez son más los tratamientos dirigidos a rehabilitar esta condición que, junto con otros problemas de la columna, representa el 63 por ciento de los casos de ausentismo laboral.

Los discos son los encargados de brindar fijación a las vértebras y mantenerlas separadas, lo que permite a la columna soportar las cargas y le da movilidad", dice Roberto Muscia, miembro titular de la Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral.

Dolor siempre y a veces compromiso neurológico son los signos que delatan la presencia de una hernia de disco.

"Los tratamientos buscan revertir ambos síntomas –afirma Muscia–. El reposo en cama y la administración de antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares constituyen la primera medida para tratar de disminuir la agresión inflamatoria y descomprimir la raíz nerviosa. En muchas personas esto basta para mejorar el cuadro".

En algunos casos el tratamiento puede complementarse con una inmovilización con corsé o fajas. Pasado un tiempo prudencial, se recurre a la fisioterapia y a la kinesioterapia. Según el especialista, en el 90 por ciento de los casos la sintomatología suele remitir: "Si persisten los síntomas, hay que evaluar algunos aspectos clínicos del paciente, como sus rasgos psicopatológicos, la conducta frente a la enfermedad, las características sociolaborales y la relación médico-paciente".

"En aquellos pacientes que presentan ciática paralizante o un compromiso neurológico progresivo la indicación quirúrgica constituye una opción. La cirugía consiste en extirpar el disco que ha migrado al canal raquídeo. Cuando se trata de fugas leves del contenido del disco, y que presentan dolor lumbar persistente, es posible hacer cirugías mínimamente invasivas.

"También se aconseja la ozonoterapia: se aplica una solución gaseosa con un 6 por ciento de ozono (O3) y un 94 por ciento de oxígeno (O2), que acelera los procesos de desinflamación por deshidratación y neutralización de los mediadores químicos nocivos –dice Pablo Juárez Marazzo, del servicio de ortopedia y traumatología del Hospital de Clínicas–. Además, está en pleno estudio el tratamiento con terapias genéticas de cultivos celulares de disco o células madre".

En cambio, dice el especialista, "si la protrusiones discales son grandes o hay expulsiones completas del contenido del disco, debe extraerse el disco intervertebral. Existen distintas técnicas, todas con igual resultado cuando se indican oportunamente y se ejecutan con cuidado, descomprimiendo estructuras neurológicas sin afectar la estabilidad de la columna".
De acuerdo con Juárez, estas intervenciones son de alta complejidad e implican los riesgos habituales de todo acto quirúrgico: "No puede decirse que estén exentas de complicaciones, especialmente desde el punto de vista neurológico. Si las indicaciones son precisas, los resultados son alentadores, pero debemos advertir que algunos pacientes no logran el beneficio buscado".

Este suele ser el caso de fumadores, en los que las dificultades se incrementan –según Muscia–. Por el contrario, si todo marcha bien, habitualmente el paciente camina por sí mismo en un lapso de 24 a 48 horas: "La clave está en seleccionar correctamente al paciente que debe ser operado. Y en todo caso, siempre será el médico el que determine el camino a seguir", concluye.